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Dos bancos paraguayos, que en público se muestran comprometidos con iniciativas verdes, le prestaron 36 millones de dólares a compañías de un agroempresario brasileño con historial de delitos ambientales en el este de Paraguay, una zona que alguna vez fue rica en bosques.
Documentos obtenidos por OCCRP y el periódico neerlandés Het Financieele Dagblad revelan que los bancos Sudameris y Banco Continental otorgaron los préstamos a dos empresas pertenecientes al ciudadano brasileño Ulisses Rodrigues Teixeira.
En 2022 - en un acuerdo que pasó con la justicia - Teixeira admitió ser culpable de delitos ambientales en relación con un incendio que en 2012 devoró 7.477 hectáreas de bosque natural en una de sus propiedades que se ubica en una zona de protección ecológica. El hacendado negó haber quemado el bosque intencionalmente, pero aceptó no haber establecido un plan de prevención y manejo de incendios para el terreno.
Ambas instituciones bancarias se han comprometido públicamente a evitar la financiación de proyectos que puedan conducir a la deforestación ilegal. Son además miembros fundadores de la mesa de finanzas sostenibles, convocada para establecer estándares de protección ambiental para el sector financiero de Paraguay. Sin embargo, sus préstamos a las empresas de Teixeira fueron garantizados con hipotecas sobre terrenos ubicados dentro de una zona ambiental protegida en la Región Oriental de Paraguay.
En 2008 Sudameris le otorgó una primera constitución de hipoteca a una empresa de Teixeira, Lapacho Itanara S.A., pero en 2022 - después del acuerdo de culpabilidad de Teixeira - el banco le prestó otros 15 millones de dólares a la compañía. Por su parte, en 2024 Banco Continental le prestó 21 millones de dólares a Paso Kurusu S.A., otra de las firmas de Teixeira.
Teixeira no respondió a múltiples solicitudes de comentarios.
No hay evidencia de que Teixeira haya impulsado actividades de deforestación en estas propiedades, las cuáles parecen haber sido desmontadas antes de los créditos de Sudameris y Banco Continental. Pero las revelaciones provocaron reacciones entre expertos para que las instituciones financieras paraguayas presten mayor atención a la protección ambiental.
"Los bancos no deberían otorgar financiación a ninguna persona o empresa que haya admitido algún tipo de delito ambiental o que esté vinculada a la deforestación ilegal... y si lo hicieron, ese crédito se debe cortar", dijo a OCCRP Alfredo Molinas, ministro del Ambiente y Desarrollo Sostenible de Paraguay entre 2004 y 2007.
Rodrigo Zárate, coordinador de Guyra Paraguay, una ONG ambiental, pidió una mayor supervisión de los préstamos por parte de los bancos.
"Las instituciones financieras deberían tener estrictas salvaguardas ambientales para evitar que sus fondos terminen financiando a personas con antecedentes de deforestación ilegal", señaló. "Los bancos deberían... [ser] rigurosos en sus monitoreos y en sus evaluaciones".
Sudameris declinó comentar sobre casos de clientes específicos, pero dijo a OCCRP que interactúa "con cada uno de nuestros clientes sobre sus obligaciones sociales y ambientales, tanto con respecto a las regulaciones locales como a nuestros propios estándares internos", y que había desarrollado herramientas internas de verificación y monitoreo de crédito ambiental en cooperación con bancos de desarrollo internacionales. El banco señaló que requería que sus gerentes de cuentas examinen todas las propuestas de crédito en busca de condenas judiciales y agregó que "los clientes que no cumplan pueden ser eventualmente desvinculados".
Banco Continental declinó comentar sobre "aspectos que podrían estar sujetos a procesos legales o regulatorios”.
Respaldo financiero del banco de desarrollo de los Países Bajos
El área en el este de Paraguay donde se encuentran las propiedades, el bioma del Bosque Atlántico del Alto Paraná, es el hogar de docenas de especies vulnerables o en peligro de extinción, incluidos jaguares, monos araña (muriquís) y guacamayos rojos. Gran parte de su hábitat ha sido talado en las últimas décadas para dar paso a la ganadería industrial y la producción de soja, lo que también amenaza el sustento de más de 400 comunidades indígenas que dependen del bosque.
Para frenar esta práctica, Paraguay aprobó en 2004 una ley llamada de "Deforestación Cero", que prohíbe la conversión o tala de bosque nativo en el este del país.
A pesar de esta ley, un incendio destruyó en 2012 unas 7.500 hectáreas situadas en esta franja protegida y que son parte de una de las empresas de Teixeira. La tierra se utilizó posteriormente para el desarrollo agrícola, indica el sumario del Ministerio de Ambiente sobre el incendio. En 2022, Teixeira admitió no haber implementado un plan adecuado de manejo de incendios para la tierra y acordó donar dinero a escuelas y hospitales locales como compensación.
El mismo año, inspectores del Instituto Forestal Nacional de Paraguay (Infona) dijeron haber encontrado evidencia de deforestación más reciente en El Ciervo, una propiedad que compró en 2021 Rio Verde S.A., otra empresa de Teixeira. Esta tierra también se encuentra protegida bajo la Ley de Deforestación Cero. Las autoridades reportaron sus hallazgos a fiscales, incluyendo la supuesta deforestación de alrededor de 178 hectáreas, extracción de arena y relleno de un humedal.
La presidenta del Infona, Cristina Goralewski, dijo a esta investigación que los fiscales abrieron una investigación a raíz de uno de estos informes. El caso fue desestimado después de que prescribiera el delito, señaló la Fiscalía.
El Infona ha estado monitoreando las tierras propiedad de las empresas de Teixeira durante varios años y ha expedido multas por 808,5 millones de guaraníes (alrededor de 129.000 dólares) a sus empresas por daños ambientales, incluyendo deforestación, extracción ilegal de suelo, obstrucción de cuerpos de agua naturales y el relleno ilegal de humedales. La infracción más antigua data de 2019.
Goralewski señaló que el Infona también envió varias denuncias a la Fiscalía sobre estos temas, pero que no es claro qué sucedió con estas.
"Por ley, podemos imponer sanciones administrativas — es decir, multas — y lo hacemos, pero eso es todo", dijo.
El primer préstamo de Sudameris a Lapacho Itanara S.A. de Teixeira fue en 2008. Para garantizar el préstamo, la compañía hipotecó la estancia Lapacho Itanara, ubicada en la Región Oriental protegida de Paraguay. La estancia, que alguna vez fue boscosa, ya había sido talada por un propietario anterior, según parecen indicar imágenes satelitales. Desde entonces se ha desarrollado para la agricultura.
Después de que Teixeira admitiera en 2022 cargos por no mitigar el impacto ambiental relacionado con el incendio en sus tierras, Sudameris otorgó a su empresa un préstamo adicional por 15 millones de dólares, según muestran documentos hipotecarios. En total, el banco prestó a Lapacho Itanara S.A. 42,5 millones de dólares entre 2008 y 2024.
Sudameris se compromete a no financiar proyectos o empresas cuyas actividades incluyan la destrucción de áreas de alto valor de conservación o la conversión de bosques nativos para actividades agrícolas sin el permiso de las autoridades responsables. El banco declinó explicar el propósito de los préstamos a Lapacho Itanara S.A., citando la confidencialidad de sus clientes.
Banco Continental emitió un préstamo hipotecario de 21 millones de dólares en 2024 a Paso Kurusu S.A., de Teixeira. El préstamo fue garantizado con una hipoteca sobre la misma tierra que se incendió una década antes. Banco Continental también declinó explicar el propósito del préstamo. La propiedad está actualmente arrendada a una empresa privada para cultivar soja y maíz.
Noah Moeys y Jasper Been (Het Financieele Dagblad) contribuyeron con el reportaje.