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Es un miércoles por la tarde de marzo de 2017 y dos hombres están sentados en un carro en el centro de Madrid. Con discreción discuten los planes de una reunión inminente.
Uno de ellos es un abogado venezolano llamado Pedro Binaggia. El otro es un agente de policía.
Binaggia suena nervioso, y con razón.
Está a punto de grabar en secreto una reunión en la que él y otros cuatro hombres discutirán cómo lavar millones de dólares vinculados a un esquema de corrupción en la compañía petrolera estatal de Venezuela.
“Solo asegúrate de que esté encendido”, dice Binaggia sobre el micrófono que lleva oculto.
“Sí, está encendido”, le asegura el agente. “Yo voy a estar aquí. (...) Voy a estar en el coche”.
El audio que Binaggia obtuvo esa tarde, y del cual OCCRP consiguió una copia, ofrece una visión sin precedentes de los entresijos de la corrupción que desangró la empresa estatal de petróleo y gas de Venezuela, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), en las últimas décadas.
La empresa, como depositaria de las reservas de petróleo más grandes del mundo a las que Estados Unidos puso en la mira tras la salida del expresidente Nicolás Maduro, tiene la clave para la prosperidad de Venezuela.
Sin embargo, en las últimas décadas se convirtió en un vehículo para que algunas élites venezolanas se enriquezcan a expensas del resto de la población.
Según un recuento de Transparencia Venezuela, presunta mala gestión y diversos esquemas de corrupción en la petrolera estatal han comprometido más de 42.000 millones de dólares de activos públicos venezolanos en los últimos veinte años, según un recuento de Transparencia Venezuela.
Mientras estos fondos saqueados han recorrido el mundo —aterrizando en cuentas bancarias suizas o financiando bienes en Miami—, la mayoría de los venezolanos se ha enfrentado a la pobreza extrema, marcada por la escasez de alimentos, medicinas y elementos para las necesidades básicas.
El dinero que Binaggia, el abogado que llevaba un micrófono, iba a discutir ese miércoles por la tarde en Madrid fue investigado como parte de la "Operación Money Flight", un caso investigado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre un enorme esquema de corrupción que desvió 1200 millones de dólares de PDSVA entre 2014 y 2018.
Una foto tomada de la petrolera estatal de Venezuela, PDVSA, en Maracaibo en junio de 2018.
El audio secreto que hizo capturó una de varias conversaciones relacionadas con un esquema que se desarrolló a lo largo de años y que tuvo numerosos tentáculos. Pero resulta impactante por la visión cruda que ofrece sobre las actividades de los banqueros de la sombra. Expertos en las complejidades —y vulnerabilidades— del sistema financiero global, estos profesionales ayudan a sus clientes a mover dinero sucio por el mundo hasta que sus orígenes queden "limpios".
Para el mundo exterior, estos hombres de negocios parecen financieros comunes y corrientes, que apoyan clientes acaudalados en sus inversiones legales. Pero, a puerta cerrada, son mucho más explícitos.
En la grabación secreta realizada por Binaggia — la base del nuevo podcast en español de OCRP Cuello Blanco, Manos Sucias— los hombres discuten abiertamente los trucos del oficio. Escuchemos.
Organizarse
La primera persona a la que oímos hablar con Binaggia tras salir del carro es Carmelo Urdaneta, un abogado de voz suave, educado en Estados Unidos, que en ese momento servía como asesor jurídico del Ministerio de Petróleo de Venezuela. Es quien organizó la reunión. (Urdaneta acabaría declarándose culpable de conspiración para cometer lavado de dinero ante un tribunal estadounidense y fue condenado en 2022 a una pena de cuatro años de prisión por su papel en la trama. No respondió a repetidas solicitudes de comentarios).
Los dos hombres se detienen en una cafetería antes de reunirse con los demás en la calle Orellana 8, un edificio rosa y blanco, con elegantes balcones, ubicado en el corazón de la capital española.
El propósito del encuentro es forjar un plan para recuperar parte de los casi 80 millones de dólares que enviaron a Binaggia unos años antes. Es una tarea complicada, el dinero está "manchado": los fondos son parte de los 1.200 millones de dólares malversados de PDVSA, según documentos del caso de Urdaneta.
Para ejecutar esta compleja transacción, el funcionario venezolano reclutó un trío de especialistas financieros que viajaron a Madrid para reunirse cara a cara:
Binaggia y Urdaneta, el exfuncionario petrolero venezolano cuyo dinero está en el centro de la discusión, caminan hacia el edificio de oficinas donde se reunirán con los demás. Y Urdaneta expresa su deseo de concluir la operación de manera impecable.
“El asunto es ir organizando, Pedro”, dice Urdaneta. “Porque yo lo que sí quiero empezar este año es a organizarme”.
“Yo sé”, responde Binaggia a su micrófono. “Yo tengo más interés en entregarte lo tuyo que tú en recibirlo, y de cerrar este capítulo”.
"Este capítulo" comenzó en 2014, cuando Urdaneta y un co-conspirador se acercaron a Binaggia, un abogado conocido por conectar bancos con clientes acaudalados. Buscaron su ayuda para cambiar 100 millones de dólares con una tasa favorable.
Binaggia afirma que sólo más tarde supo que ese dinero era parte de un botín ilícito que fue exprimido de PDVSA. Con la ayuda de Urdaneta.
Como asesor jurídico, Urdaneta facilitó dos acuerdos de préstamos que aspiraron millones de la petrolera, al explotar la diferencia entre el tipo de cambio del mercado y el oficial fijado por el gobierno, que sobrevaloraba de forma significativa el bolívar y la verdadera tasa de cambio del mercado. Según la Fiscalía estadounidenses, la enorme diferencia entre estas dos tasas crearon un campo abierto para el fraude y el abuso.
Uno de estos dos planes de préstamos, que proporcionó el dinero en efectivo que se discutió en Madrid, funcionaba así:
En 2014, una empresa fantasma venezolana acordó prestar a PDVSA 7.200 millones de bolívares, que equivalían a unos 50 millones de dólares según la tasa del mercado.
PDVSA devolvió entonces el préstamo al tipo de cambio artificialmente alto del Gobierno venezolano con respecto al dólar. Significa que devolvió mucho más de lo que había recibido, el equivalente a unos 600 millones de dólares.
Esto generó unos 550 millones de dólares en ganancias de la nada.
Los beneficios de este y otro esquema similar se repartieron luego entre funcionarios venezolanos, un magnate de los medios y otras élites, según el memorándum de la sentencia del caso de Urdaneta.
También se reservaron millones para sobornos a quienes ayudaron a organizar los contratos, incluyendo a Urdaneta.
Para poder gastar su nueva riqueza de forma segura, — y distribuir parte del dinero en efectivo a otros presuntos beneficiarios del plan — Urdaneta necesitaba ocultar su origen corrupto a través de un laberinto de transacciones internacionales. Así que él y un presunto cómplice se dispusieron a blanquear los fondos a través de un laberinto de transacciones internacionales que incluía la operación de cambio de divisas que ofrecieron a Binaggia.
Binaggia aceptó la oferta, pero pronto detectó errores en los documentos que Urdaneta y sus socios entregaron para justificar las transferencias a su banco.
Tras plantear sus dudas, Binaggia fue citado a una reunión en Caracas, indica la acusación que se presentó presentado en Estados Unidos contra Urdaneta y otros.
Dentro de una oficina fuertemente custodiada, encontró a Urdaneta y dos socios tras un escritorio.
Sobre la mesa había una pistola.
Un perro pastor alemán rondaba con un collar de choque eléctrico maniobrado a distancia por el dueño de la pistola. Este advirtió que “no siempre podía dominar a tiempo al perro”.
Tras este encuentro intimidante, Binaggia quería desvincularse. Propuso devolver el dinero, pero le advirtieron que era imposible. Entonces contactó a las autoridades de Estados Unidos, interesadas en el caso porque se iba a lavar parte del dinero en Florida. Ahora, con el rol de agente doble, Binaggia empezó a entregar documentos y chats a las autoridades.
Eso nos devuelve a Madrid, donde Urdaneta organizó la reunión de Binaggia —que en ese momento había recibido unos 90 millones de dólares vinculados al plan de créditos corruptos - con los tres profesionales. A ellos se les encargó, supuestamente, “limpiar” la porción de Urdaneta y llevarla a sus bolsillos.
La conversación comienza de manera informal, los hombres cuentan chistes, hablan de sus familias, la vida en el extranjero y otros temas. Como la compra de pasaportes de diferentes países.
"En Malta compras un pasaporte y ya eres europeo", dice uno de ellos.
Entonces Gois, el supuesto experto en mover dinero de “A a B”, decreta que es hora de hablar de negocios:
“Vamos a temas más mundanos”, dice.
Urdaneta toma la iniciativa y expone el problema que los expertos tienen que resolver.
“Hubo un incidente pequeño, bueno, pequeño entre comillas, en cuanto a la información de los documentos que se consignaron”, indica Urdaneta. “No fue todo de la manera más precisa. Hubo de uno de los bancos una certeza de que pasó algo que no cuadra”.
El problema surgió después de que Binaggia intentó transferir el dinero parte del dinero a un bróker en Inglaterra. Los fondos se encontraban en ese momento en un fideicomiso que Binaggia controlaba en Nueva Zelanda. Para justificar la transferencia a su banco, proporcionó un contrato falso que le suministró Amparan. Pero el banco detectó algo sospechoso: el contrato describía la transferencia como un “pago a proveedores”.
“No tengo proveedores para justificar un monto como este”, explica Binaggia al grupo. “Una persona de mi perfil no es que tenga una fábrica o una cosa que yo pueda decir que le estoy pagando a unos proveedores”.
Urdaneta destaca que este “incidente pequeño”, como lo llama, podría tener importantes repercusiones. “Tenemos que resolver esto de la mejor manera posible y asegurarnos de que nadie dé la voz de alarma, ni levante sospechas ni nada por el estilo, porque esto es como el dominó, es decir, si derribas una ficha, caen todas”.
La conversación entre los cinco hombres no siempre es fácil de descifrar. El audio es irregular y faltan muchos detalles o solo se aluden de forma indirecta. Pero hay algunas cosas que están muy claras.
“Todas las conversaciones de este tipo son muy fragmentadas pero hay muy claro, han recibido unos fondos y se tienen que mover”, señaló José González, un banquero y analista financiero peruano al que llamamos para que nos ayudara a descifrar la conversación.
“El problema del lavado de dinero es que esa documentación no existe y hay que inventarla, continuó. Por lo tanto, “en toda trama de lavado es como legítimo el origen y cómo el legítimo al destinatario”.
Mientras los hombres discuten cómo resolverlo, Gois propone una solución potencial. Propone el uso de un "puente" que les podría ayudar a introducir el dinero en efectivo en el Reino Unido sin tener que responder a demasiadas preguntas.
El “puente”, en este caso, es Chipre, un Estado de la Unión Europea conocido por su enfoque flexible a la hora de examinar los fondos que fluyen hacia su sector financiero.
En lugar de transferir el dinero directamente al bróker en el Reino Unido, la estrategia de Gois consistía en enviar los fondos de Binaggia en Nueva Zelanda a una cuenta abierta por el corredor británico IFX, que a su vez abrió un corredor chipriota. Ahí, Gois figuraba como director.
(IFX, que no ha sido implicada por los investigadores estadounidenses en la trama, no respondió a las preguntas sobre si esta transacción se llevó a cabo realmente o si tenía alguna relación con Gois y su empresa chipriota Uldono).
Así, Gois afirma que los hombres se enfrentarán principalmente a preguntas en Chipre y no en el Reino Unido.
En Chipre, “tenemos una cierta flexibilidad en temas de compliance, que no tenemos en Inglaterra”, explica.
Los brókers británicos “lo reciben [el dinero] confiando que el KYC y el compliance es hecho en Chipre”, continúa al protocolo de “Know your Customer”.
“Es decir, sólo puede haber preguntas en Chipre porque en Inglaterra se hace solo de puente... la responsabilidad recae en Chipre”.
Según Nikhil Gandesha, experto en delitos financieros globales de la empresa de cumplimiento Themis, el uso de Chipre como intermediario es un “escenario habitual” en los esquemas de lavado de dinero. Esto, afirma, debería llevar a cualquier bróker responsable del Reino Unido a someter estas transacciones a un mayor escrutinio.
“Si fueras un bróker británico que trabaja con altos estándares o buenas prácticas, el simple hecho de que sea un bróker chipriota la que abra [la cuenta] ya te haría aplicar una diligencia debida reforzada”, declaró a OCCRP.
Lo preocupante, añadió, es “la confianza que estos tipos tienen en relación a entrar en el Reino Unido”.
Si bien Chipre se ha enfrentado en los últimos años a una fuerte presión pública por acoger dinero sucio, “también existe una mayor preocupación por el hecho de que Londres sea un centro [de lavado de dinero] y por que en el Reino Unido sea posible manipular el sistema con bastante facilidad”, añadió Gandesha.
Manipular el sistema es en lo que Gois y sus socios parecen especializarse.
“Es que hoy en Inglaterra y en toda Europa hay una fuerte preocupación con las reglas del blanqueamiento de capitales,” dice Gois a los presentes en un momento de la conversación.
“Entonces, hay que hacerlo de una forma que las máquinas no nos detecten”.
“Esto es en lo que nosotros invertimos mucho, en research (investigación) para que podamos hacer las operaciones sin que las máquinas nos lo detecten y que no suban a la responsabilidad de compliance (cumplimiento) que tendríamos que contestar”.
El intercambio del bono falso
No está claro cuál fue el destino final de esa porción de dinero y de la documentación defectuosa. Pues la conversación cambia de rumbo, para hablar de otro lote de dinero, con el mismo origen en el esquema de préstamos de PDVSA y que también tiene Binaggia. El estratagema revela la sofisticación de las acrobacias financieras del grupo.
El plan para limpiar estos fondos es más complejo. Gois sugiere:
Para Gandesha, experto en delitos financieros, lo más llamativo de este plan es su audacia.
“Normalmente, cuando quieres lavar dinero, quieres hacerlo rápido y que se limpie en el sistema”, afirma. Por el contrario, la trama del intercambio de bonos es una estrategia a largo plazo: Gois dice que le llevará entre seis meses y un año. Eso “muestra mucha confianza en lo que están haciendo”, según Gandesha.
“Es lavado de dinero de nivel experto y muestra el calibre de las personas que están hablando de esto”.
Si todo sale según el plan, esta operación vería a Urdaneta recuperar su dinero. Pero su equipo de profesionales también se llevará una tajada. Una grande. En un correo electrónico enviado a Urdaneta en octubre de 2017, Amparan dijo que los altos precios que cobraban estaban justificados por el “riesgo” involucrado en las transacciones, según documentos judiciales de Estados Unidos, que no revelan las cifras precisas.
Este es un dolor común para las personas que buscan lavar fondos, señala González, el experto financiero peruano.
“Una de las consideraciones que tienen las personas que han obtenido estos dineros sucios son los costos de lavarlos y cuál es el neto que reciben al final”, afirma.
Casi dos meses después de la reunión en Madrid, parece haberse puesto en marcha el primer paso de la operación de “canje”, con la compra de un gilt por parte de Binaggia en abril de 2017, según documentos judiciales de Estados Unidos
Dos meses después, el informante instruyó a su banco para realizar una “entrega libre” del bono —es decir, transferirlo sin ningún pago a cambio— a una cuenta abierta con el corredor del Reino Unido Valbury Capital, tal como Gois había aconsejado.
No se sabe qué sucedió después, pero para diciembre, Gois le expresaba a Binaggia su preocupación de que las autoridades pudieran estar dándose cuenta.
“Cuanto más rápido salgas, mejor para ti”, le dijo a Binaggia en otra reunión grabada en el Reino Unido que fue citada en los archivos judiciales de Estados Unidos
“Es la verdad, va a llegar un día en que nos van a encerrar a todos... Tú te defenderás a tu manera, yo me defenderé de la misma manera. Pero eso sucederá”.
Valbury Capital no ha sido implicada en la investigación de Estados Unidos. El presidente de su junta directiva en el momento de estas discusiones en 2017 no respondió a las solicitudes de comentarios. En 2021, la empresa fue adquirida y rebautizada como Hibiscus Group Capital. Su dirección actual dijo que no podían comentar sobre los eventos que tuvieron lugar antes de este cambio de propiedad.
‘Los muchachos’
Mientras examinaban minuciosamente los archivos de los fiscales españoles que se filtraron junto a la grabación de la reunión en Madrid, los reporteros encontraron referencias a un tema en el audio que inicialmente parecía indescifrable por su mala calidad.
Pedimos a nuestro ingeniero de sonido que limpiara el audio y, gradualmente, ciertas partes se volvieron más claras. Finalmente, pudimos escuchar a Binaggia y Urdaneta mencionar pagos a personas a las que este último se refiere como “los muchachos”.
Binaggia luego los llama “los hijos de la señora”. Y más tarde, Urdaneta aclara: “el hijo de Cilia”.
Los investigadores españoles sospechan que “los muchachos”, “los hijos de la señora” y “el hijo de Cilia” se refieren a las mismas tres personas: Walter, Yosser y Yoswal Gavidia Flores, los hijos de la esposa de Maduro, Cilia Flores.
La revelación sitúa a los hijastros del exlíder de Venezuela en el centro de una conversación sobre lavado de dinero.
Esto coincide con los documentos judiciales de Estados Unidos, que se refieren a “los muchachos” como actores centrales en el esquema, aunque no los nombran. En una acusación, “los chamos” son descritos como co-conspiradores que eran “parientes cercanos de un alto ejecutivo electo de Venezuela”. Estos documentos alegan que los hermanos estaban en posición de recibir millones del esquema.
Los hermanos Gavidia Flores no respondieron a las solicitudes de comentarios. Las autoridades españolas dijeron a OCCRP que no están bajo investigación actualmente.
El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, saludan a la gente que llega a un desfile militar en Caracas en julio de 2017.
Después de que Maduro y su esposa fueran capturados tras la polémica redada de Estados Unidos a principios de este mes, el futuro de Venezuela, y su petróleo, es tan incierto como siempre.
El destino del dinero que fue malversado de PDVSA y viajó por el mundo también pende de un hilo.
En total, las autoridades de Estados Unidos han ordenado la confiscación de unos 139 millones de dólares en activos —en forma de bienes raíces, cuentas bancarias y efectivo— como parte de la investigación Money Flight, según la Iniciativa de Recuperación de Activos de Venezuela (INRAV), una organización que ha estado buscando dirigir estos fondos en beneficio del pueblo venezolano.
Anteriormente, el gobierno de Estados Unidos no reconocía al régimen de Maduro, lo que complicaba los esfuerzos para que los fondos fueran devueltos. Aún no está claro si el actual deshielo entre los dos gobiernos significa que el dinero puede ahora ser devuelto a Venezuela con prontitud.
Pero es obvio que la necesidad es alta. “Este es dinero que podría haberse utilizado para hospitales, para escuelas, para la lucha contra el SIDA, solo por mencionar cosas básicas de las que carecen los venezolanos”, dijo la directora de INRAV, María Alejandra Márquez.
“La gente muere todos los días por enfermedades de las que sería impensable que la gente muriera en otros países, solo porque no tienen acceso a medicamentos básicos”, agregó. “Es simplemente una cuestión de justicia básica”.
Escritura y Edición: Nathan Jaccard, Sally Mairs, Julia Wallace, Miranda Patrucic
Diseño y Gráficas: James O’Brien
Diseño de Portada: Isabella Soto Vallejo