Para los venezolanos, a pesar de los apagones masivos que enfrentaron este año, no fue la primera vez que se tuvieron que acostumbrar a vivir en la oscuridad.
En 2010, un largo verano y el debilitamiento de la infraestructura llevaron al sistema elĂ©ctrico al borde del colapso: cortes de energĂa programados provocaron un caos vial, algunos pacientes no lograron seguir con sus diálisis en hospitales del paĂs e incluso el gobierno recortĂł drásticamente las jordanas laborales.
Los venezolanos tuvieron que subsistir a la luz de las velas y, a punta de cacerolazos, manifestaron su cĂłlera.
En ese 2010, mientras los servicios pĂşblicos se deterioraban, la popularidad del entonces presidente Hugo Chávez llegaba a uno de sus puntos más bajos en diez años al poder. SeñalĂł a una multitud de culpables por la escasez elĂ©ctrica, desde espĂas colombianos que sabotearon instalaciones, hasta a la gente que canta bajo la ducha (la energĂa en Venezuela depende en buena medida de la hidroelectricidad), pasando por los polĂticos de oposiciĂłn, a quienes apodĂł “escuálidos”.
“Los escuálidos están ligando a que no llueva. Pero va a llover más, compadre, tĂş vas a ver, porque Dios es bolivariano”, exclamĂł Chávez, usando su palabra predilecta para definir su movimiento polĂtico. Y añadiĂł: “Dios no puede ser escuálido. La naturaleza está con nosotros".
Sin embargo, Chávez encontró una ayuda terrenal mucho más efectiva: los bolichicos, cómo se apodó a un grupo de jóvenes venezolanos, de clase alta y bien conectados.
En medio del caos energĂ©tico, dos bolichicos divisaron una oportunidad. Alejandro Betancourt, que tenĂa 29 años y su primo Pedro Trebbau, entonces de 26, montaron su propia compañĂa de electricidad: Derwick Associates.
SegĂşn el ingeniero JosĂ© Aguilar, miembro del Grupo Ricardo Zuloaga - un grupo de expertos que ha examinado los contratos de suministro elĂ©ctrico en Venezuela - ninguno de los dos tenĂa experiencia en el sector energĂ©tico. OCCRP tampoco encontrĂł ninguna prueba de ello. (En un correo electrĂłnico, la empresa le indicĂł a OCCRP que tanto sus accionistas como sus colaboradores tenĂan “suficiente experiencia demostrada para competir por todos los proyectos obtenidos por Derwick”, aunque no dieron más detalles).
En todo caso, Derwick vivió un ascenso meteórico. En solo 14 meses, entre 2009 y 2011, la empresa obtuvo contratos con empresas públicas por más de 5.000 millones de dólares, incluyendo 11 proyectos de construcción de nuevas plantas eléctricas y uno más para modificar instalaciones prexistentes.
Los contratos fueron adjudicados sin licitaciĂłn, pues Chávez habĂa suspendido los procesos usuales de contrataciĂłn por la emergencia energĂ©tica. SegĂşn SimĂłn Saturno, un ingeniero elĂ©ctrico venezolano que analizĂł las obras de Derwick para la organizaciĂłn anticorrupciĂłn Transparencia Venezuela, los contratos incluyeron anticipos, lo cual significa que Derwick no necesitaba fondos propios para comprar equipos y usualmente no pagaba por adelantado la construcciĂłn e instalaciĂłn de las plantas.
“Cada compra era objeto de un contrato, y en cada contrato, dependiendo de las opciones que ofreciera Derwick, se establecĂa una modalidad de pago, que podĂa incluir un anticipo suficiente para que Derwick pudiera comprar los equipos”, dijo Saturno.
(En declaraciones a fiscales venezolanos en 2013, Betancourt lo negĂł y dijo que Derwick puso capital propio en sus proyectos e incluso adelantĂł fondos).
En 2013, el ex embajador de Estados Unidos en Venezuela Otto Reich demandĂł a Betancourt, Trebbau y a un tercero, alegando que Derwick habrĂa pagado jugosos sobornos para hacerse a los contratos pĂşblicos (la demanda sin embargo fue desestimada).
En un primer momento, la fuerte inversión del gobierno en infraestructura eléctrica resolvió la crisis. Pero, con los años, los venezolanos se acostumbraron a enfrentar apagones recurrentes.
Una cosa sin embargo habĂa cambiado: los bolichicos de Derwick eran ahora extremadamente ricos. En España, a partir de 2010, se fundaron tres empresas estrechamente vinculadas con Betancourt y Trebbau, a travĂ©s de las cuales se compraron millonarios bienes.
En 2011 se creĂł Derwick Associates International, en la que tanto Betancourt como Trebbau figuraban como apoderados. Un año despuĂ©s la empresa registrĂł la compra de una hacienda de 1.396 hectáreas en la provincia de Toledo. La propiedad incluye un antiguo castillo y era usada como coto de caza por la aristocracia española. Aunque los registros pĂşblicos no revelan el precio de venta, en 2017 la compañĂa declarĂł más de 30 millones de euros en activos.
Trebbau es además el administrador principal de otra empresa española, fundada en 2010. Se trata de Eiffel Real State, dueña de un lujoso apartamento en uno de los barrios más exclusivos de Madrid, justo detrás del Museo del Prado y cerca al parque de El Retiro. Los activos de Eiffel sobrepasan los tres millones de euros.
Betancourt y su madre, Lilia Cristina López, son por su parte administradores de la empresa Guanabana Real State, propietaria de otro apartamento en el centro de Madrid y cuyos activos alcanzan más de un millón de euros.
SegĂşn la demanda presentada por el exembajador estadounidense Reich, Betancourt tambiĂ©n es propietario de un pent-house de 11,5 millones de dĂłlares en Nueva York. Registros de propiedad indican que el bien fue adquirido en 2012 a travĂ©s de una empresa en Delaware. Y en 2016, Betancourt encabezĂł un grupo financiero que invirtiĂł 50 millones de euros en Hawkers, una empresa española de gafas de sol, que llegĂł a asociarse con el futbolista Lionel Messi para diseñar una lĂnea de lentes.
“Un gesto de reconocimiento”
El año pasado se filtraron decenas de documentos financieros del banco suizo Compagnie Bancaire Helvetique (CBH), que muestran detalles adicionales sobre la magnitud de la fortuna de los dueños de Derwick y además revelan cĂłmo la compañĂa petrolera estatal venezolana PDVSA les entregĂł campos petroleros a los bolichicos.
Entre 2011 y 2013, mientras los apagones seguĂan en Venezuela y la crisis econĂłmica se agudizaba, en las cuentas de CBH se acumularon importantes patrimonios de funcionarios y empresarios vinculados con el gobierno Chávez. Los directivos de Derwick no se quedaron atrás. Entre enero y septiembre de 2013, el bolichico Francisco Convit, socio de Betancourt y Trebbau en una compañĂa petrolera, recibiĂł transferencias por más de 77 millones de dĂłlares. Betancourt por su parte registrĂł movimientos por más de 115 millones de dĂłlares.
Una parte vino de cuentas en las Bahamas, jurisdicciĂłn conocida por albergar compañĂas offshore, desde donde Betancourt recibiĂł casi 5 millones de dĂłlares y Convit cerca de 2 millones de dĂłlares. Los registros muestran además que Convit era cliente del banco HSBC en MĂłnaco, Betancourt de JPMorgan Chase en Estados Unidos y que ambos tenĂan cuentas en el Canadian Royal Bank.
Con base en estos archivos financieros, los medios venezolanos El Pitazo, Runrun.es y Armando.info, asĂ como el periĂłdico digital español El Confidencial, rastrearon un flujo de hasta 100 millones de dĂłlares al año entre los bolichicos, sus familiares y compañĂas offshore que controlaban. La investigaciĂłn periodĂstica, ya publicada, fue el punto de partida de esta nueva historia, que OCCRP realizĂł en colaboraciĂłn con El Pitazo.
La filtración de CBH también incluyó una nota interna, firmada por Charles-Henry de Beaumont, ex gerente financiero del banco y administrador de las cuentas de Betancourt y Convit, asà como por su colega Leandre Sappino, ahora subdirector de CBH.
Este memorándum, parte de un chequeo de debida diligencia, se envió a varios altos ejecutivos de CBH. Y revela por primera vez que el gobierno de Chávez le entregó a los dos bolichicos el derecho de explotar importantes pozos petroleros para agradecerles su ayuda en la emergencia energética de 2009 - 2010.
SegĂşn el documento, los ejecutivos de Derwick obtuvieron favores del gobierno y de PDVSA tras importar e instalar plantas de energĂa en varias zonas golpeadas por los apagones.
“Construyeron su reputaciĂłn en el segundo mandato de Chávez, durante la crisis elĂ©ctrica de Caracas”, escribieron los banqueros. “Mientras Chávez acusaba a los estadounidenses y a otros imperialistas de sabotear el sistema elĂ©ctrico, Alejandro y Francisco trajeron enormes generadores al paĂs, lo que le permitiĂł al presidente restaurar la situaciĂłn y salvar su prestigio frente al pueblo”.
El memo continĂşa: “Desde ese dĂa, el gobierno y PDVSA están muy agradecidos con Derwick y sus beneficiarios econĂłmicos. No está de más decir que, dado que PDVSA sĂłlo paga sus proveedores a su antojo, Derwick organizĂł numerosas piezas de perforaciĂłn, etc… para permitir que PDVSA mantuviera su producciĂłn. En un gesto de reconocimiento, PDVSA, que vendiĂł una cantidad de pozos en la cuenca del Orinoco a las grandes de petrĂłleo y gas, permitiĂł que Derwick tomara la iniciativa en un pozo que produce más de 100.000 barriles al dĂa”.
A precios de 2012, esa cantidad de petrĂłleo equivalĂa a más de 3.000 millones de dĂłlares al año.
La autorizaciĂłn para explotar los campos petroleros se otorgĂł bajo la administraciĂłn de Rafael RamĂrez, quien presidĂa PDVSA en ese entonces y quien luego fue embajador de Venezuela en la ONU. Durante el mandato de RamĂrez en PDVSA, Derwick tambiĂ©n suscribiĂł contratos en 2010 y 2011 con la petrolera estatal para construir cuatro plantas elĂ©ctricas.
En una entrevista con El Pitazo, RamĂrez dijo que los contratos de las plantas de energĂa fueron adjudicados como parte de un esfuerzo por liberar a PDVSA de la corrupciĂłn y del “sabotaje” antichavista, con la estrategia de buscar nuevos proveedores para la empresa estatal.
RamĂrez dijo además que la presencia de Derwick en Petrozamora, la empresa que obtuvo la explotaciĂłn de los pozos petroleros, no era conocida por PDVSA.
“No sé cómo metieron allà a Derwick”, precisó.
Sin potencia
Y mientras los bolichicos de Derwick recibĂan jugosos beneficios por sus negocios energĂ©ticos, las plantas que construyeron no tenĂan el rendimiento esperado.
En un informe de 2018, Transparencia Venezuela mostrĂł de forma clara como los venezolanos fueron estafados con los acuerdos entre su gobierno y Derwick.
La organizaciĂłn anticorrupciĂłn revelĂł que, en teorĂa, los 11 proyectos de Derwick tenĂan que costar 2.100 millones de dĂłlares, pero que en realidad la factura final ascendiĂł a 5.000 millones de dĂłlares. Es decir, el gobierno pagĂł un sobreprecio de 138 por ciento.
En una respuesta vĂa correo electrĂłnico, la oficina de relaciones pĂşblicas de Derwick negĂł la acusaciĂłn. “No existen sobreprecios en los contratos entre Derwick y sus clientes. La cifra de 2.100 millones de dĂłlares sobrepasa la facturaciĂłn total de todos los proyectos de Derwick con sus clientes en Venezuela”, escribieron.
La compañĂa agregĂł que “a pesar de todas las dificultades y riesgos bien conocidos que significan trabajar en Venezuela, el precio por megavatio instalado de Derwick se encuentra entre uno de los más econĂłmicos en Venezuela y en sintonĂa con los precios internacionales”.
Transparencia tambiĂ©n publicĂł que en 2014 tres de los 11 proyectos de Derwick (uno de estos fue transferido a otra empresa) no estaban en servicio y que, actualmente, ninguno está generando la cantidad de energĂa prevista. Originalmente se contratĂł una capacidad total de 3.516 megavatios, pero las plantas de Derwick solo producen 827 megavatios (un megavatio puede satisfacer las necesidades energĂ©ticas de 750 hogares).
Transparencia considera que no se hicieron estudios de factibilidad para las plantas de Deriwck y que tampoco hubo planes adecuados para su instalaciĂłn, prueba y puesta en marcha.
SegĂşn el ingeniero JosĂ© Aguilar, del Grupo Ricardo Zuloaga, la baja capacidad operativa de los proyectos de Derwick con PDVSA, con la compañĂa estatal Corpoelec y con la SiderĂşrgica del Orinoco (Sidor) ha sido “realmente desastrosa”.
En el caso de Sidor, la principal siderĂşrgica del paĂs ubicada en el estado BolĂvar, contrataron a Derwick en 2010 para instalar dos plantas elĂ©ctricas, pero solamente se instalĂł una, que ni siquiera ha podido operar con toda su capacidad porque no cuenta con un suministro de gas suficiente. SegĂşn Aguilar, Derwick cobrĂł el precio total de la instalaciĂłn de 440 megavatios, pero sĂłlo entregĂł 185 megavatios.
La maquinaria de la segunda planta de Sidor nunca fue montada y segĂşn Transparencia las cajas con los componentes fueron abandonadas en patios de la siderĂşrgica.
Un informe de septiembre de 2013 de Corpoelec advertĂa que la inversiĂłn de 100 millones de dĂłlares se perderĂa si no se instalaba el equipo lo antes posible (desde entonces la turbina de esa planta fue trasladada a otro lugar).
Además, Derwick comprĂł plantas de segunda a Energy Part Solutions, propiedad de la compañĂa estadounidense ProEnergy. Aunque los propietarios de esa empresa lo niegan, más del 60 por ciento de las turbinas que Derwick adquiriĂł eran usadas. Algunas de estas máquinas fueron traĂdas de Estados Unidos y Tanzania, segĂşn documentos filtrados por Daniel Rosenau, entonces empleado de ProEnergy, el proveedor que Derwick subcontratĂł para realizar parte de las obras.
En 2017 una comisiĂłn parlamentaria examinĂł algunos proyectos de Derwick y calculĂł que la compañĂa le facturĂł al Estado 1.500 millones de dĂłlares, cuando su costo real era de 551 millones de dĂłlares, es decir un sobreprecio de 173 por ciento.
En esa ocasiĂłn funcionarios de Derwick le explicaron a la Asamblea Nacional que no podĂan dar informaciĂłn sobre los contratos por las cláusulas de confidencialidad, pero afirmaron que su costo promedio estaba dentro de los estándares internacionales.
Trebbau, por su parte, le explicĂł en 2013 a fiscales venezolanos que Derwick pagĂł por los equipos más que los precios del mercado porque la compañĂa tuvo que incurrir en compras inmediatas, con costos “premium” que permitĂan moverse rápidamente para resolver la crisis.
Sin embargo, Saturno, el ingeniero eléctrico contratado por Transparencia para analizar las plantas de Derwick, afirmó que los precios eran demasiado altos y el trabajo de baja calidad.
“Derwick & Associates fue una empresa que logrĂł, a travĂ©s del tráfico de influencias, hacer negocios.... en los cuales se vendieron equipos a PDVSA y Corpoelec con sobrecargos, en comparaciĂłn con los precios de equipos similares en el mercado internacional. Sabiendo que en todos los casos los equipos no podrĂan prestar el servicio para el cual fueron fabricados, porque no cumplĂan con los requisitos de diseño del sistema elĂ©ctrico en el cual serĂan incluidos”, le dijo a OCCRP.
El socio ruso
El memorándum del banco suizo no sólo reveló que los bolichicos fueron recompensados con petróleo por “salvar a Chávez”, sino también que entraron en este negocio como socios ocultos de la empresa estatal rusa Gazprombank.
En 2011, apenas un año después de que los bolichicos dieran sus primeros pasos en el sector eléctrico, nació en Barbados Derwick Oil and Gas, en la que Betancourt, Trebbau y Francisco Convit fueron nombrados directores.
Según revelan los documentos de CBH, Derwick Oil and Gas rápidamente se asoció con Gazprombank, uno de los bancos más importantes de Rusia, con presencia en la industria del petróleo y el gas. Juntos formaron Gazprombank Latin America Ventures (Gazprombank LAV).
Luego, Gazprombank LAV se asociĂł con la CorporaciĂłn Venezolana del PetrĂłleo, una filial de PDVSA, para crear la empresa Petrozamora. Su objetivo: la explotaciĂłn de varios campos petroleros en Zulia, un estado del noroeste de Venezuela.
Petrozamora obtuvo el derecho de explotar un campo petrolero con una capacidad de 100.000 barriles al dĂa, tal como lo describieron De Beaumont y Sappino en el memorándum. En 2012, la Asamblea Nacional aprobĂł la creaciĂłn de Petrozamora y le otorgĂł un contrato de 25 años para explorar y extraer crudo en estos pozos. Fue ese mismo año que por primera vez se hicieron pĂşblicas las acusaciones de corrupciĂłn contra Derwick y que las autoridades venezolanas abrieron investigaciones.
Aunque el contrato de Petrozamora estipula que solo puede vender petróleo a PDVSA, según el memorándum suizo, PDVSA le otorgó a la empresa el privilegio de poder negociar crudo con clientes externos.
“Gazprombank tiene una ventaja aĂşn mayor al trabajar con Derwick porque, a diferencia de otras compañĂas que contratan con PDVSA, Derwick vende directamente su petrĂłleo en el mercado y paga sus accionistas en tiempos muy razonables”, escribiĂł De Beaumont.
En abril de 2015, la Asamblea Nacional le otorgĂł cuatro nuevos campos petroleros a Petrozamora, a pesar de que el gobierno ya habĂa comenzado a investigar los proyectos de Derwick.
Sin embargo, en 2017 el fiscal Tarek William Saab ordenĂł una investigaciĂłn en las operaciones de Petrozamora, tras quejas de los socios rusos de Gazprombank LAV.
La FiscalĂa detuvo a nueve personas por cobrar comisiones ilegales y por operaciones de sabotaje, que habrĂan provocado la pĂ©rdida entre 2015 y 2017 de 15 millones de barriles. Y en diciembre de 2017, tres meses despuĂ©s de la ola de arrestos, Rafael RamĂrez renunciĂł a su cargo como embajador en la ONU a peticiĂłn de Nicolás Maduro, el actual presidente de Venezuela.
En marzo pasado, la agencia Reuters informó que Gazprombank vendió su participación en Petrozamora tras la imposición de sanciones estadounidenses contra PDVSA. Tras años de tratos privilegiados hoy no es claro cuál es el estatus de la empresa.
Tampoco se sabe cuál es el paradero actual de Trebbau. Por su parte, Convit fue inculpado en julio de 2018 en Estados Unidos por lavado de dinero y por ser parte de una red que habrĂa sustraĂdo 1.200 millones de dĂłlares de PDVSA. El grupo habrĂa tratado de invertir parte de esos fondos en lujosos apartamentos en Florida y en esquemas de inversiones falsas. No fue posible localizar a ninguno de los hombres para que dieran su versiĂłn sobre las acusaciones contra Derwick.
Por otra parte, los abogados de Betancourt negaron en una entrevista con El Confidencial de España que Derwick estuviera asociada con Gazprombank. Añadieron que su cliente nunca ha sido acusado o condenado por un crimen y que todas las plantas de energĂa de Derwick “se entregaron en los tiempos negociados y justificados, todo dentro de los plazos permitidos contractualmente”.
“Todas las plantas se entregan operativas y a al 100 % de satisfacción del cliente. La empresa no está a cargo de la operación/mantenimiento de ellas”, declararon.
De castaño a oscuro
En Venezuela, la corrupción en el sector energético y petrolero no sólo tiene consecuencias teóricas.
A pesar de sus vastas reservas de petrĂłleo y de que el gobierno invirtiĂł 37.700 millones de dĂłlares entre 2000 y 2014 para mejorar su infraestructura energĂ©tica, los apagones son un problema crĂłnico. A tal punto que hay un grupo de ciudadanos que fundĂł el ComitĂ© de los Afectados por los Apagones para hacerle seguimiento al problema. Solamente en enero de 2019 registraron 1.025 cortes de electricidad en todo el paĂs.
Pero la ola más reciente de apagones ha sido la peor hasta ahora. El 7 de marzo, el paĂs entero se quedĂł sin luz y se paralizĂł por completo despuĂ©s de que un incendio se declarara en las lĂneas de alta tensiĂłn que conectan con la represa de Guri, donde más de dos tercios de la electricidad nacional se genera. Durante dĂas, sĂłlo una fracciĂłn de los venezolanos lograba conectarse a Internet, la mayorĂa de vuelos que entraban o salĂan del paĂs sufrieron retrasos y muchos se tuvieron que cancelar. Por casi una semana el metro de Caracas parĂł sus operaciones y el gobierno no tuvo otro remedio que decretar cuatro dĂas no laborables.
En los hospitales, que ya enfrentan una grave escasez de medicamentos y equipos, por lo menos 24 personas murieron a causa del apagón según la organización no gubernamental Médicos por la Salud.
Sin electricidad, el agua no era bombeada a sectores enteros de Caracas. A cientos de ciudadanos desesperados no les quedĂł otra opciĂłn que recoger lĂquido en desagĂĽes o en el contaminado rĂo Guaire, donde desembocan las alcantarillas de la ciudad.
En un paĂs donde las temperaturas alcanzan con frecuencia los 30 grados, los venezolanos se rotaban consejos para conservar los alimentos en sal y limĂłn, para aprender a transformar la leche agria en yogur o para aislar las neveras con mantas.
El caraqueño Raimundo RincĂłn contĂł que invertĂa gran parte de su dĂa luchando por cuidar a su madre, una sobreviviente de cáncer con una colostomĂa y a su hermana, que tiene diabetes y necesita mantener su insulina refrigerada en todo momento. “No tenĂamos agua hasta hoy. SĂłlo pudimos recoger un poco para mi madre, para [ayudarla] a limpiar su bolsa y lavarse mĂnimamente”, dijo.
Mercedes de Freitas, la directora de Transparencia Venezuela, le dijo a OCCRP que “aunque en noviembre de 2018 publicamos un informe sobre el sector energético, en el que quedaba claro que todo el sistema eléctrico iba a colapsar... nada nos preparó realmente a pasar 80 horas sin luz”.
Cómo Chávez antes que él, Nicolás Maduro atribuyó el mega apagón a acciones de sabotaje estadounidense.
Pero Winston Cabas, presidente de la AsociaciĂłn de Ingenieros ElĂ©ctricos de Venezuela, dice que hay razones más triviales que explican la difĂcil situaciĂłn: una falta de mantenimiento y una infraestructura deficiente.
En una rueda de prensa en marzo pasado, Cabas tambiĂ©n dijo que las plantas termoelĂ©ctricas que en teorĂa tenĂan que apoyar la represa de Guri no estaban funcionado. Se referĂa, entre otras, a varias de las plantas construidas por Derwick.