Operación Halcón: los movimientos del cártel de Sinaloa en Europa

Hace tiempo que las autoridades saben que los carteles mexicanos abastecen el consumo de cocaína europeo, que asciende a casi 10.000 millones de dólares anuales. Pero reconocen que es poco lo que se sabe sobre cómo funcionan estas operaciones, muy bien organizadas y financiadas.

Pero ahora, una investigación de la policía italiana, bautizada Operación Halcón, ha proporcionado uno de los exámenes más detallados hasta la fecha sobre cómo el cartel de Sinaloa, los mayores narcotraficantes de México, hacen sus negocios en Europa. IrpiMedia, el socio en Italia de OCCRP, accedió a archivos policiales e informes de vigilancia que muestran las tácticas del cártel con detalles sin precedentes.

La Operación Halcón comenzó a principios de 2019, en un momento en el que Interpol alertó que la cocaína de América Latina estaba inundando Europa. El Cártel de Sinaloa, el líder mundial de la venta de cocaína con operaciones en al menos 50 países, buscaba nuevas rutas para entrar a Italia y ampliar su presencia europea. En el Viejo Continente, las organizaciones mexicanas ya vendían drogas sintéticas como la metanfetamina mientras que la delincuencia organizada colombiana, albanesa e italiana han dominado históricamente el comercio de cocaína.

La mayoría de las drogas que llegan a Europa lo hacen en buques, en general a través de grandes puertos con buenas conexiones con ciudades importantes. Pero Sinaloa quería montar otra ruta. Envíos masivos en aviones privados que aterrizaban en pequeños aeropuertos del sur de Italia. La droga sería luego redistribuida al resto del país.

Eligieron Catania, una ciudad mediana en la costa oriental de Sicilia, para realizar una prueba. La zona, un destino turístico en crecimiento, contaba con un aeropuerto internacional y un gran plus: un funcionario dispuesto a ayudar.

El informante

Pero el plan del cártel no se mantuvo secreto por mucho tiempo. En enero de 2019, el Grupo de Investigación del Crimen Organizado (GICO) - la unidad antimafia de la policía financiera italiana en Catania - supo por un informante que Sinaloa planeaba un vuelo con cocaína desde Colombia.

La pista parecía extraña. Catania no tiene fama de ser un foco de tráfico internacional de drogas. Y el uso de jets privados con cargamentos de droga es una práctica poco conocida en Italia. El aeropuerto de Catania-Fontanarossa tampoco tiene muchas conexiones internacionales pese a que el tráfico comercial del puerto marítimo de la ciudad es limitado.

Crédito: Notiziecatania/Pixabay Catania desde el aire. El Etna a lo lejos.

Pero el capitán Pablo Leccese, jefe local del GICO, se tomó el informe en serio. En menos de tres meses, la unidad identificó a las principales figuras del cártel en el sur de Italia: Los guatemantecos Daniel “Tito” Esteban Ortega Úbeda y Félix Rubén Villagrán López. Del cómplice del aeropuerto de Catania sólo conocían su apodo: Don Señor.

Ortega y Villagrán trabajaban con otro guatemalteco, Luis Fernando Morales Hernández, alias el Suegro, quien se tenía que encargar de preparar el envío en Colombia.

El informante de la policía fue añadiendo más nombres al archivo. Un oscuro líder de Sinaloa conocido como El Flaco dirigía la célula de Catania. Las autoridades lo identificaron como el segundo al mando del cartel después del capo Ismael “El Mayo” Zambada García.

El Flaco estaba a punto de reunirse con Don Señor para preparar la logística del manejo del narco-jet y la distribución de la cocaína entre varios compradores que vendrían a recogerla.

Pero la policía italiana los esperaba.

Crédito: Aurélien Sesmat

El primero de junio de 2019, el Flaco aterrizó en Catania con una mujer. Después de que la pareja se registrara en el lujoso hotel Romano Palace a orillas del mar, la policía finalmente pudo conocer su verdadero nombre: José Ángel Rivera Zazueta.

Al día siguiente, el Flaco, Don Señor y sus socios se reunieron en el restaurante del hotel para repasar el plan. Un jet privado volaría de México a Cartagena (Colombia), donde lo cargarían con cocaína. Luego haría una escala en Cabo Verde para repostar y aterrizaría en Catania. Ahí estaría Don Señor, listo para llevarse la droga en un vehículo, evitar la aduana y encaminarse hacia al norte de Italia, probablemente a Verona.

Hay dos elementos del plan que sorprendieron a la policía: el piloto del narco-vuelo ya había realizado misiones similares para Joaquín “El Chapo” Guzmán, el tradicional líder de Sinaloa. Y el tamaño de la no era cualquier cosa.

“Sabemos que esta célula de Sinaloa ya había importado cocaína a Europa y que ya tenían 1,5 toneladas de cocaína listas para ser enviada después de un par de cientos de kilos de prueba”, dijo Leccese a IripiMedia.

Al llegar a Italia, la droga sería vendida a la ‘Nndrangheta, la mafia calabresa que es considerada como la distribuidora de cocaína más poderosa de Europa. Contar con la mafia tiene sentido. El cartel de Sinaloa sabe cómo tejer alianzas con organizaciones ya establecidas, en vez de abrirse caminos en nuevos mercados.

Los policías pincharon un restaurante donde los narcotraficantes se reunían. Lo que escucharon fue una revelación. La policía italiana raramente puede conocer las interioridades de los cárteles mexicanos, pero ahora El Flaco se lo estaba contando todo a sus socios, sin saber que esas enseñanzas estaban llegando a oídos de la policía.

Los policías de Catania escucharon cómo se jactaba de 35 aviones que salían semanalmente de Venezuela hacia Chetumal, un pueblo turístico en la frontera de México y Belice. Cada uno supuestamente llevaba entre 500 y 800 kilos de cocaína – de ser cierto estaría moviendo más de la mitad de la producción anual de cocaína en el mundo - y todo con la bendición de los militares.

Estos vuelos probablemente salían de San Felipe, en el noroeste del estado venezolano de Zulia, donde hay tantos traficantes que los lugareños apodaron su pueblo Sinaloa, según la página web InSightCrime.

En la charla del restaurante también se compartieron noticias más personales. Los traficantes dijeron que la familia del guatemalteco Villagrán maneja entre dos y tres toneladas de cocaína mensuales. Hablaron de El Sordo, que ahora forma parte de la Guardia Nacional de México, y de El Calvo, un hombre clave del cártel en Canadá.

También comentaron sobre las dos novias de el Flaco, una de ellas pariente del difunto narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, así como sobre su padre, que habría realizado más de 20.000 operaciones de cambio de divisas y que tendría supuestos contactos en la CIA.

Aunque buena parte del diálogo no pudo ser confirmada por los investigadores italianos, estaban deslumbrados con lo que escucharon.

Crédito: Amrai Coen Un miembro del cártel de Sinaloa prueba un arma tras repararla en una pequeña localidad de Sinaloa, México.

Un poco de «ayuda» de la policía

A mediados de junio, el informante le dijo a la policía que el Flaco ya tenía lista la prueba: 300 kilos en Colombia, que se enviarían a Catania en cuanto consiguieran un facilitador en Cartagena.

El 18 de junio, Don Señor se reunió con los miembros del cartel en Roma. Mientras la policía los escuchaba, el Flaco ofreció enviar a Catania 1,5 toneladas en un narco-jet desde Cartagena, vía México, apenas “coronaran” la prueba.

Pero los traficantes tuvieron imprevistos. Tuvieron problemas para conseguir un intermediario en Cartagena para facilitar el envío. Toda la operación acumulaba retrasos.

Así que la policía decidió “ayudarlos”.

Trabajando con la Dirección Central Antidrogas, un cuerpo de policía que coordina las operaciones antidrogas en Italia, y con el agregado en Bogotá, Leccese trajo a dos informantes latinoamericanos basados en Italia, conocidos con los nombres clave de Rodríguez y de El Cholo. Se les unió un oficial encubierto de la Dirección Antinarcóticos colombiana, Lucas, para que se hicieran pasar por narcotraficantes.

A finales de agosto, Villagrán y Morales se llevaron al Cholo y a Lucas a reunirse con proveedores en las montañas del Cauca, en el sur de Colombia. Tras pasar un retén, donde probablemente los fotografiaron, llegaron a un lugar en la selva donde los traficantes les quitaron sus teléfonos celulares. Desde allí, caminaron por la selva hasta un laboratorio de cocaína.

Crédito: Guardia di Finanza Cocaína preparada por suministradores colombianos.

El Abuelo, un exmiembro de la desaparecida guerrilla de las FARC, les dio un tour por el laboratorio y les mostró las drogas que en producción y los cargamentos listos para salir.

Mientras tanto, Rodríguez estaba al otro lado del mundo, en una reunión con el Flaco en Kaohsiung, Taiwán. La policía de Catania se había enterado de que el Flaco vivía principalmente en Asia, donde dirigía una parte importante del negocio de drogas sintéticas del cartel.

Pero la operación encubierta pronto se estrelló con problemas logísticos propios. El laboratorio colombiano retrasó el envío a octubre. Luego, los aeropuertos en Colombia cerraron por una huelga nacional.

Una vez más, la policía italiana y colombiana intervino para ayudar. El informante, El Cholo, podía ofrecer una “mejor alternativa” usando sus contactos en el aeropuerto de Bogotá para colocar el cargamento en un vuelo comercial.

La entrega

Finalmente, el 9 de enero de 2020, cerca de 400 kilos de cocaína llegaron a Catania a bordo de un vuelo de pasajeros. Don Señor se las llevó a un sitio seguro a las afueras de la ciudad.

Don Señor, Ortega, Rodríguez y el Cholo estaban en camino a inspeccionar el cargamento cuando el Flaco los llamó desde Cancún para que le informaran. Una vez más, la policía estaba escuchando mientras Ortega revisaba la droga y le enviaba instrucciones escritas al Flaco.

“Así que la compensación es de 32”, dijo, refiriéndose a la cantidad de ladrillos de cocaína que Don Señor recibiría por su trabajo. Eso equivale a casi un millón de dólares en Europa.

“La compensación es mejor que el pago”, dijo Rodríguez riéndose.

A los cárteles les gusta pagar a los colaboradores externos en especie más que en efectivo. Entregar dinero les puede dar información comercial, como las ganancias, a personas ajenas.

“Mi tío me dijo que necesita 20 en Génova”, continuó Ortega. “Y necesitamos tres en Verona si es posible”.

Pero, de nuevo, los traficantes se encontraron con complicaciones. Negociaban con una organización criminal china, basada cerca de Milán y con vínculos en México. Su emisario, ya enfadado por los retrasos, exigió que le dieran un kilo para probar. Y si les gustaba la calidad, pedirían 50 kilos por adelantado.

Pero los mexicanos se empantanaron. Charlie, un italiano que trabajaba para una misteriosa figura a la que sólo se referían como “tocayo”, era su prioridad porque quería realizar una compra mayor.

El plan, explicó Ortega al Flaco en una llamada, era llevarle tres kilos a Charlie en Verona. Y luego, varias entregas de 20 kilos hasta llegar a una venta final de 300 kilos.

El 16 de enero, Ortega y Villagrán volaron a Verona para reunirse con el Arquitecto, una importante figura del cartel que venía de México para supervisar la venta. Ahí se encontraron con Don Señor, que llevaba el pedido. Y una vez más, los policías se las arreglaron para grabarlo todo.

Un escrito de acusación posterior, presentado en Catania, describe a el Arqui como el representante del Flaco, enviado para garantizar la calidad de la cocaína de Sinaloa. Villagrán dijo a sus socios que El Arqui quería probar el producto antes de su entrega.

Pero los traficantes no pudieron para un segundo. El Arqui y Charlie se retrasaron por la nieve. El 22 de enero, llegaron a Milán y fueron directamente a ver al comprador, el jefe de Charlie. Luego, le entregaron cerca de Verona 35.000 euros a Ortega y Villagrán por los tres kilos iniciales.

La Policía Financiera de Italia, que vigilaba a ambos grupos, arrestó a Ortega y Villagrán en Verona. Fueron acusados de tráfico y distribución internacional de drogas y detenidos. Todavía no han sido juzgados.

La ‘Ndrangheta

La policía también montó un retén aleatorio, para tener la excusa de detener el Mercedes E350 e identificar, pero no arrestar, a El Arqui y a Charlie.

El Arqui resultó ser Salvador Ascensio Chávez, nacido en Jalisco. Charlie es Mauro Da Fiume, un italiano de San Remo. Ambos son narcotraficantes experimentados.

Documentos obtenidos por The Cartel Project muestran que E Arqui, identificado por Canada’s iNFOnews como un arquitecto mexicano casado con una canadiense, cumplió tres años de prisión tras ser condenado por importar 2,2 kilos de cocaína en el 2001. Su expediente judicial fue borrado después de que le concedieran un indulto.

En 2010, El Arqui fue atrapando mientras intentaba introducir 97 kilos de cocaína a Canadá ocultos en una máquina para moler fruta importada de Argentina. En 2014, fue condenado a más de siete años de cárcel. En 2017 le concedieron la libertad y lo deportaron a México.

En un documento de la Junta de Libertad Condicional de Canadá, las autoridades resumen la confesión de Chávez y su promesa de enderezar su conducta. “Usted admitió haberse asociado con carteles y/o delincuencia organizada en México”, escribieron los canadienses. “Usted le dijo a la junta que cuenta un importante apoyo comunitario positivo en su país y que planea diseñar y construir casas”.

El documento no menciona los planes para supervisar ventas de cocaína de Sinaloa en Europa.

Mauro Da Fiume era dueño de un restaurante y de dos empresas de comercio exterior en Barcelona. Su participación en el trato sugiere que las drogas estaban destinadas a uno o más clanes de la ‘Nndrangheta.

La policía española detuvo a Da Fiume el 4 de febrero, pedido de las autoridades de Catania, por ser parte de una “asociación criminal dirigida al tráfico y la posesión de drogas” que planeaba trasladar “enormes cantidades de cocaína” a través de “una organización criminal que opera en Italia, Colombia, México y España”.

Una lista policial ubica a Da Fiume como una de las “personas vinculadas a la ‘Ndrangheta” y con vínculos con Sinaloa.

Mauro Da Fiume también estaba presuntamente asociado con una operación de largo aliento contra narcotraficantes en Italia, Francia, España y Marruecos. La operación “Trait d’Union” de 2015, a cargo de la oficina anti-mafia de Génova, se centró en la infiltración del clan Piromalli-Molè en esa ciudad y del movimiento de drogas a través de la Riviera Francesa.

Da Fiume no fue arrestado en dicho operativo. Pero fue identificado como la mano derecha del jefe del clan Antonio Magnoli.

Ascensio Chávez, el Flaco y Morales siguen libres. Pronto serán juzgados en ausencia en Catania, juzgados por narcotráfico internacional.

Antonio Baquero (OCCRP), Marco Oved (Toronto Star), Mathieu Tortlieur (Proceso), and Paolo Frosina (IrpiMedia) contribuyeron con la reportería.

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