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Son apenas las 4 de la mañana en una mañana de junio, y ya las calles de Ciudad del Este, en Paraguay, están atestadas de comerciantes, que se apresuran para comprar y vender de todo, desde calcetines hasta electrodomésticos.
La ciudad — que se asienta en el punto donde Paraguay, Brasil y Argentina se encuentran — le da la bienvenida a más de 100.000 personas que día a día cruzan el Puente de la Amistad desde Brasil.
Pero la frontera es también un punto central para el tráfico de drogas, la trata de personas y el lavado de dinero.
Y ahora los contrabandistas de la ciudad tienen una nueva línea de negocios: la tirzepatida, el nombre genérico del ingrediente activo del Mounjaro, una popular medicina para perder peso.
En los últimos meses, la "tirze" — desarrollada originalmente para tratar la diabetes tipo 2 — se convirtió en un producto codiciado por grupos criminales que operan en la frontera, según datos oficiales de incautaciones, contrabandistas, funcionarios de la industria farmacéutica y registros de redes sociales.
Las incautaciones del medicamento se dispararon. En lo que va de 2026, la aduana brasileña reportó haber ya confiscado más de diez veces la cantidad de viales (frascos que contienen fármacos) incautados en 2025. El año pasado, el banco brasileño Itaú BBA estimó que los ingresos del mercado negro del comercio de tirze eran de 485 millones de dólares.
Y ahora, las autoridades paraguayas sospechan la participación de grupos de crimen organizado brasileños en el negocio.
Entre marzo y julio de este año, la policía paraguaya reportó tres grandes asaltos de camiones que transportaban tirzepatida en carreteras que conducen a la frontera con Brasil.
Los dueños de farmacias dicen tener miedo por los ataques violentos contra sus comercios, explicó Gerardo Rivalora, vocero de la asociación regional de farmacias, a OCCRP y al medio brasileño Revista piauí.
"Exigimos que las autoridades paraguayas hagan algo", manifestó Rivalora.
Dos oficiales de la Policía Federal de Brasil, que fueron entrevistados en Foz do Iguaçu - ciudad ubicada al otro lado de la frontera - dijeron que no habían encontrado evidencia de la participación de grupos de crimen organizado en el tráfico — a pesar de que se han reportado robos de bolígrafos adelgazantes inyectables de tirzepatida.
Frascos de tirzepatida, medicamento para bajar de peso, a la venta en una farmacia en Ciudad del Este, Paraguay. Esta droga genérica se produce legalmente en Paraguay, pero en el vecino Brasil, todas las importaciones (aparte de la marca Mounjaro) están prohibidas.
El desafío para las autoridades
En Paraguay, la tirzepatida se fabrica legalmente y una dosis semanal cuesta alrededor de 40 dólares, según se puede constatar en páginas web de farmacias. En Brasil, la única farmacéutica que tiene licencia para vender es la compañía Eli Lilly, que fabrica tirzepatida en Estados Unidos bajo el nombre comercial Mounjaro. Todas las demás importaciones de tirzepatida son ilegales.
En Brasil, una dosis semanal de Mounjaro cuesta 278 dólares, casi siete veces más que en Paraguay.
Brasil enfrenta un creciente problema de obesidad que también impulsa la demanda. El Foro Mundial de Obesidad declara que uno de cada cuatro adultos brasileños es obeso, y se espera que esta cifra aumente para 2030.
La “tirze” normalmente se contrabandea a través de redes "hormiga" donde los mayoristas contratan personas para cruzar el puente fronterizo. Carlos Duré, jefe del Comando Tripartito - una alianza policial entre las autoridades de los tres países en el área - explica que llevan los frascos atados a sus cuerpos, dentro de autos o motocicletas. E incluso camuflados dentro de comida o cosméticos.
Una vez en Brasil, el producto se transporta en camiones no refrigerados, lo que reduce la eficacia del medicamento que se tiene que mantener de 2 a 8 grados Celsius. También se despacha a través de plataformas de comercio electrónico donde hay poco control de los envíos, según oficiales de la Receita Federal - la aduana brasileña - en Foz do Iguaçu.
Los oficiales de aduanas contaron a los reporteros que apenas pueden inspeccionar entre el 1 y el 5 por ciento de todas las personas y los vehículos que cruzan el puente entre los dos países, pues la frontera se mantiene muy concurrida.
Duré dijo que su tropa afronta el promedio de casi un atraco a gran escala de tirzepatida por semana, además de robos menores y hurtos en farmacias.
"Está generando muchísimo muchísimo recurso de carácter ilícito para las organizaciones criminales, además de lo que producen a través de lo que típicamente nos referimos como tráfico de drogas o armas, o cualquier otra cosa", señaló Duré. "Esto les está generando muchísima plata".
La Policía Nacional de Paraguay sospecha la participación de miembros del Primer Comando de la Capital (PCC), el grupo de crimen organizado más poderoso de Brasil, agregó Duré.
"Los mismos equipos que ejecutan asaltos de gran envergadura a instituciones financieras también están llevando a cabo estos secuestros farmacéuticos, porque utilizan exactamente la misma violencia y elementos tácticos, como armamento de grueso calibre", dijo Duré.
El fiscal paraguayo Itálico Rienzi indicó a los reporteros que sospechaba la participación del grupo criminal brasileño Comando Vermelho en el comercio, después de una redada cerca de Asunción, la capital del país, a principios de este año.
Rienzi dijo que los grupos criminales en la frontera ya estaban involucrados en robos a gran escala del medicamento, y que por eso los productos farmacéuticos son "el nuevo oro negro".
Según registros de la policía paraguaya, pandillas armadas han organizado tres atracos importantes contra camiones y farmacias para robar grandes cantidades de tirze en Paraguay este año. En la mañana del 23 de marzo, asaltantes con ametralladoras y rifles se adueñaron de 1100 viales de un distribuidor en Ciudad del Este. Asesinaron a uno de los guardias de seguridad de la compañía.
Pero Emerson Rodrigues, oficial de alto rango de la Policía Federal en Foz do Iguaçu, señaló a los reporteros que las redes de contrabando son preexistentes y no dependen de grupos de crimen organizado establecidos.
"Hemos identificado una logística descentralizada que ya está instalada desde hace décadas en la frontera a través del contrabando de cigarrillos, sin actores criminales de gran peso", dijo.
Un oficial de las aduanas brasileñas en Foz do Iguaçu, en la frontera con Paraguay, sostiene un paquete que contiene una botella de 15mg de tirzepatida junto a la caja de un celular, para mostrar el tamaño reducido del medicamento.
También se ha detectado la presencia de medicina falsificada en el mercado ilegal. En julio de este año, la policía paraguaya incautó 4000 ampollas supuestamente fabricadas por la compañía paraguaya Indufar. Pero dentro de las dosis, la policía paraguaya solo encontró suero fisiológico.
Duré dijo que ahora se ven importaciones chinas del medicamento que son similares o idénticas a las que Paraguay produce.
Los robos farmacéuticos aumentaron en un 20 por ciento entre este año y el año pasado, según un estudio realizado por la empresa brasileña de software de logística de carreteras Nstech.
Hablando en un almacén que contenía cajas de tirzepatida incautada, oficiales de la Receita Federal de Foz do Iguaçu dijeron a los reporteros que raramente habían visto un producto tan pequeño con un valor tan alto en la calle.
Rodrigues explicó que la pena por importar medicamentos sin licencia se redujo recientemente de 15 años en prisión a entre uno y tres años, y que los contrabandistas a menudo no enfrentan cargos.
Comercio floreciente
De vuelta a Ciudad del Este en Paraguay, la proliferación de farmacias le ha proporcionado a los criminales un mayor acceso al medicamento. El número de farmacias registradas pasó de 1500 en 2024 a 3000 en 2026, según la Asociación de Propietarios de Farmacias de Alto Paraná, el departamento donde se ubica la ciudad.
La Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) de Paraguay dijo a los reporteros que implementó un sistema de trazabilidad para rastrear más efectivamente la tirzepatida.
"Se exige que cada envase tenga un código único que permita identificar la unidad específica y vincularla al lote de fabricación o importación correspondiente. La identidad unitaria constituye un primer paso regulatorio firme para reforzar la seguridad y la capacidad de detección de falsificaciones" indicó la institución.
La Dinavisa dijo que está creando conciencia sobre los peligros de los medicamentos falsificados, y está fortaleciendo sus sistemas de control, especialmente en áreas fronterizas como Ciudad del Este donde el comercio ilícito de medicamentos se concentra.
En una farmacia llamada Farmacon en el centro de Ciudad del Este, a los reporteros se les ofrecieron los servicios de un contrabandista de tirzepatida llamado Fernando.
Un portavoz de Farmacon dijo a los reporteros que la compañía "o incentiva ni participa en actividades de contrabando ni envíos irregulares de medicamentos, incluida la tirzepatida. Las ventas se realizan solo con retiro en tienda físico, y cualquier orientación de funcionarias que contradiga esa política va contra las normas de la empresa”.
Sin embargo, los reporteros encontraron que los servicios de contrabandistas estaban ampliamente disponibles en las farmacias de la ciudad, y Fernando estaba feliz de hablar.
"Nosotros llevamos [tirze] a todo Brasil, a donde usted quiera", dijo Fernando, quien afirmó que tiene "cerca de mil clientes", al ser contactado por reporteros via WhatsApp.
Él dijo a los reporteros que compra una caja de 15mg del medicamento en Paraguay por aproximadamente 100 dólares, cobra a los clientes un "impuesto" de 2 dólares por el transporte, y luego vende cada vial en Brasil por el doble del precio. La misma dosis de Mounjaro cuesta alrededor de 700 dólares en Brasil.
"Es cien por ciento [ganancia], hombre", escribió. Y agregó: "Es mejor que la usura, amigo".